ROMANCE DEL PASEANTE
A las doce de aquél mediodía
paseaba Sindo por la avenida Vizconde de Rías.
Iba con paraguas protegido
pues el agua, al fin, había sobrevenido.
Su mente no la ocupaba con aquel día
porque a otra cosa su interés debía.
De encontrarse con “su gente” regresaba
con la lección bien aprendida.
por darles caña disfrutaba,
por fastidiarles, enloquecía.
“¡Ay, si de mí esto dependiera,
en cintura yo los metería,
que “rojos malos” no quisiera
tenerlos en mi cercanía!”
“Cuenta conmigo en lo que quieras,
gran regidor de mi destino,
y disfruta pensando en tus quimeras
que aquí estoy yo con mi buen tino”
En todo esto iba pensando
cuando de pronto tropezó con ella:
“¡mis vecinos de Nueva Otura, qué espanto!
¿qué querrá ahora esta plebeya?”
La Manifestación por allí discurría,
con pancartas, paraguas y silbatos,
pidiendo con gran algarabía
justicia ante tamaño arrebato.
“¿Cómo osáis insensatos,
contrariar a éste, Mi Señor,
que nos ha prometido sin recato
aliviarnos en nuestro dolor?” :
“Quiero el agua, los pozos y el saneamiento,
que yo me encargaré de administrarlos,
con tesón, lucro y enriquecimiento,
que, para eso, soy yo quien mando.”
“Y aquél que me rete en desafío,
al diablo se vaya encomendando,
pues si no se doblega a mi tronío,
ni Dios podrá irlo salvando.”
Los vecinos con gran fervor lo saludaban:
¡mentiroso, busca-ruinas, insensato!...
lindezas de esta índole le regalaban
por embaucador y por mentecato.
Él, a todo el mundo agradecía
las muestras de ardor que recibía
y con amplia sonrisa increpaba
aquello que su pensamiento le sublevaba:
“¡Locos estáis si pensáis
el agua de los pozos gestionar,
pues de eso se tiene que encargar
aquél al que su mano besé,
a quien mi bolsillo aflojé
para que ahora lo recibáis!”
Y de esta manera se alejaba
aquél que un día lejano vino,
de un lugar desconocido,
que nunca debió dejar.
Con qué malas artes llegaste
a invadir el futuro de esta gente,
a quien sus pozos pillaste
tan fría y oscuramente.
¡Deja a las gentes en paz
proteger sus casas y sinos,
pues no has hecho sino encabronar
a todos estos vecinos!