Llegados a este punto, con todo lo que esta pasando, creo
que es buen momento para que nos creamos que vamos a conseguir nuestros
objetivos. Sin embargo, no debemos ser ilusos. Después de todo, aun podemos
cometer la estupidez de aparecer en dicha Asamblea para que esa panda de
impresentables nos gane de nuevo.
Por ello yo sugiero hacer una valoración ahora sobre el
asunto, a fin de ir preparándonos para afrontarla:
1. Por mucho que haya dicho el
Alcalde en su rueda de prensa, ya no representa nada en el Ayuntamiento. Y por
supuesto, ninguno de sus concejales le va a dar coba, están resentidos. Lleva mucho
tiempo hostigándolos como para que ahora le rían las gracias. En ese sentido,
debemos suponer que el nuevo Alcalde, como poco, será menos alocado que su
predecesor. Es más, al no tener ninguna información sobre él, pensaremos de
inicio que es una persona sensata. Tendrá su momento para retratarse, él o
alguno de sus concejales, y será en las votaciones que se produzcan dentro de
nuestra Asamblea. Lo lógico es que no se decante por nadie, y se abstenga, de
lo contrario ya sabremos que no se ha producido ningún cambio en ese sentido.
2. Por mucho que nos hemos
movido, por mucho que hemos derribado punto por punto las balbuceantes
exposiciones de los miembros de la actual directiva, por mucho que hemos
mostrado documentos que le dan la vuelta a la tortilla (entrevista a un vecino
de Villas Romanas, facturas del agua de otro vecino del pueblo) o por mucho que
hemos dialogado, hay personas a las que no podemos cautivar. ¿El porqué? O son estómagos agradecidos,
o apuestan hasta la muerte por una idea aunque se equivoquen, o ya no tienen lo
que hay que tener para pedir disculpas. Esos les seguirán apoyando. Por tanto tenemos
que trabajar duro para que su voto no nos ponga en la misma situación que en
junio.
3. No podemos dar por hecho que
todos nuestros apoyos estarán ahí. Desde aquí debemos promover la petición de
que todo el mundo intente acudir a la Asamblea, y sólo en caso de no poder,
explicarles cual va a ser nuestro proyecto detalladamente para pedirles el
papel con su representación. No quisiera ver cosas como las que les vi hacer a
ellos, tales como engañar a la gente con sus verdaderas intenciones, o incluso
escuchar en plena Asamblea a la escanciadora de vino decirle a un anciano “Ya se puede sentar tranquilo, que nosotros
votamos. Usted no tiene que hacer nada”. Esas cosas me avergüenzan.
4. No podemos llegar allí y
ponernos a insultar sin sacar nada en claro. Además no lo necesitamos. Sería
fortuito que tuvieran una respuesta acertada y maravillosa para cada acusación sensata
que les hiciéramos. Ellos se insultarán solitos.
5. No podemos esperar que tengan
el mismo respeto que el anterior Consejo Rector en la Asamblea. Me explico, es más
que probable que no dejen hablar a ciertas personas, que ataquen, e incluso que
amenacen con echar de la sala al que ellos entiendan que es problemático. Tendrán
a la policía allí, pues es su símbolo. Cuidado con esto.
6. No podemos tolerar que
convoquen una asamblea sin que la elección de un nuevo Consejo Rector sea un
punto del orden del día. De hacer eso, la estrategia cambia.
7. No podemos llegar allí sin una
candidatura nueva, porque estaríamos haciendo el idiota. Nos reuniremos con
todo el mundo antes para conformarla. Y tendrá cabida cualquier persona, sin persecución
de nadie. Aun así, los miembros de la anterior directiva ya han expresado que
no desean integrar una nueva, y que solo colaborarán en todo lo que se les
pida.
8. Me ha molestado no tenerlo a
punto para despedir al Alcalde, pero no nos podemos presentar a esa Asamblea
sin dejar en casa guardado un buen fardo de cohetes y petardos para celebrar su resultado después. Los
tiraremos dentro de la casa de alguno de nosotros y así no hay problema.
¡Eso es todo amigos!




